Este fue el mejor libro que leí en 2018

 

(Foto: Era)

Por: Maurizio Montes de Oca

Laura Castellanos es la reportera que mejor ha entendido la violencia que ha caracterizado a México en los primeros años del siglo XXI. Anteriormente, su trabajo periodístico diseccionó con bisturí los conflictos guerrilleros del siglo XX mexicano, gracias a su instinto de ir siempre a las fuentes primarias y de guardar la mayor de las distancias de las fuentes gubernamentales. Así lo hizo en México Armado (editorial Era) y así lo hace hoy –con el mismo método, el mismo rigor y la misma distancia– en Crónica de un país embozado, su más reciente libro.

Conocí su trabajo cuando iba en la preparatoria. Una maestra me encargó investigar sobre la guerrilla y encontré en una de las estanterías de la UNAM México Armado, su libro sobre los movimientos guerrilleros en el país de 1943 a 1981. Recuerdo haberlo devorado en cuestión de días y haberme quedado con numerosas interrogantes: ¿Por qué nunca había leído estas historias en la escuela? ¿Qué hacen hoy esos guerrilleros? ¿México fue distinto después de esos movimientos? –y sobre todo– ¿Cómo puedo saber más de este tema?

Castellanos es una de esas periodistas que escriben de manera pedagógica y siempre te dejan con ganas de una siguiente entrega. Por ejemplo, en su nuevo libro no sólo es capaz de explicar paso a paso los laberintos legales de la causa penal del gobierno contra el doctor José Manuel Mireles, sino que al hacerlo da una lección a otros colegas sobre cómo contar historias complejas, analizar contextos, visitar un ángulo y otro, dar un paso hacia atrás y ofrecer la imagen panorámica de una gran historia de violencia en el occidente del país que ella misma comienza con la anécdota de un joven tímido al que conoce mientras escapa de sus verdugos en Michoacán.

Además, estos relatos los hace con un profundo respeto de su audiencia sin tratar nunca de considerarla poco capaz, como acostumbran a hacer ahora los sitios para jóvenes que intentan explicarles fenómenos complejos.

Siguiendo la línea argumentativa que ha expuesto Oswaldo Zavala en Los cárteles no existen (Malpaso ediciones), el nuevo libro de Laura Castellanos es un cuestionamiento permanente a la narrativa oficial de que existe un enemigo público todopoderoso llamado narcotráfico por el que vale la pena cometer cualquier atrocidad para terminar con él. Desde su reportaje Fueron los federales, la periodista adelantaba lo que hoy sería su libro: un descubrimiento coral de que los representantes de los intereses creados (redes de productores de droga, asesinos a sueldo, paramilitares, talamontes, empresarios mineros y otros) actúan en complicidad con agentes estatales para defenderse de todo aquello que signifique una amenaza al status quo elaborado por ellos mismos a base de billetazos.

Dividido en cinco capítulos (guerrilleros, autodefensas, defensores del territorio, anarquistas y zapatistas), Crónica de un país embozado es una bocanada de aire fresco en el panorama del periodismo mexicano, pues no sólo cuestiona expresiones arcaicas que favorecen a la narrativa gubernamental (como “guerra contra el narcotráfico”), también introduce nuevos conceptos provistos en su interior de reflexiones cabales sobre el estado en el que se encuentra el país.

Para salir de las inercias que la genera a un reportero seguir de cerca tantos hechos violentos e ir más allá de su propia experiencia, Laura Castellanos añade a su narración conceptos como “violencia organizada”:

Hay mafias regionales de producción y tráfico de drogas en pugna entre sí y con la federación. Estas mafias funcionan por omisión, corrupción o colusión y son gestionadas en los distintos niveles y poderes del gobierno (…) Rodríguez Blanco la define como el conglomerado de los intereses más oscuros del aparato del Estado, empresas multinacionales, grupos paraestatales y el crimen organizado. La violencia organizada y no “la guerra contra el narcotráfico” es la que ha desgarrado al país. Yo agregaría que la violencia organizada puede tener carácter transfronterizo y que las mafias pueden actuar de forma multidelincuencial.

Castellanos es una escritora original que no ha seguido corrientes pasajeras para hacer su trabajo, tal como lo muestran sus libros Ovnis: historia y pasiones de los avistamientos en México y 2012, Las profecías del fin del mundo. Hoy no sólo retrata desde sus entrañas al México más agreste, lo hace dándole un peso importantísimo en su texto al trabajo de resistencia de las mujeres y las jóvenes, lo cual tampoco escribe para complacer a cierto público nuevo ávido de lecturas feministas, pues desde su participación Los 12 mexicanos más pobres (editorial Planeta) ha demostrado su interés periodístico en las historias de mujeres que resisten los embates de la desigualdad estructural.

Por si fuera poco, Castellanos arroja luz sobre un fenómeno que suele pasar desapercibido en las redacciones de los medios de comunicación: los jóvenes anarquistas que deciden tomar en sus manos la acción directa como forma de combatir al Estado, a la autoridad y al capitalismo.

Este hecho ha sido poco reflexionado y se la ha intentado minimizar desde distintos frentes: los reporteros de calle que los asumen como “vándalos”; los manifestantes pacíficos que los etiquetan como “infiltrados” y “provocadores” y los mismos integrantes del movimiento anarquista que califican estas acciones como “gimnasia revolucionaria”, una pirueta que sólo se encamina a la visibilidad y al aplauso, según palabras de los propios anarcopunks del Chopo.

No obstante, Laura Castellanos dedica un capítulo entero en Crónica de un país embozado a entender las razones y las ideas que mueven a una joven de la periferia de la ciudad a colocar explosivos en lugares emblemáticos para el sistema financiero y a unirse a diferentes acciones de hostigamiento contra la autoridad constituida que en principio considera ilegítima y necesariamente destructible.

Aunque dichas acciones han pasado de largo por décadas para los medios de comunicación, el ahora extinto Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen) llevaba años siguiendo a través de su Unidad de Enlace a los grupos de agitación anarquista y guardando los comunicados en los que se adjudicaban estos atentados, casi siempre infravalorados por los analistas tradicionales.

Captura de pantalla 2018-12-26 a la(s) 23.15.05

En su nuevo libro, Laura Castellanos nos acerca a los protagonistas de estas historias de violencia. Nos explica que no son descargas espontáneas de ira: son acciones simbólicas que encuentran su sustento teórico en ideólogos anarquistas como Alfredo Bonanno, David Graeber o Theodore Kaczynski.

En síntesis, Crónica de un país embozado es una fotografía panorámica de los últimos 24 años de violencia en México, cuya autora ha elegido capturar cada elemento partiendo de la inconformidad de los oprimidos que intentan resistir a una multiplicidad de violencias que caen con más y más fuerza sobre ellos y su entorno.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s