Mirar Morir

Estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa fueron perseguidos, balaceados y dispersados en diversos escenarios de la ciudad de Iguala, Guerrero, y los alrededores. Seis personas murieron, una quedó en estado vegetativo y 43 están desaparecidas.

Los atacantes fueron miembros de la policía local, que actuaron bajo la vigilancia directa de agentes de corporaciones estatales y federales, y del Ejército mexicano. La investigación, marcada por profundas deficiencias, ha estado dirigida a encubrir cualquier participación de niveles superiores al municipal.

Especialmente, se ha querido proteger a los militares, a pesar de que existen numerosos indicios de que varias de sus unidades –en particular el 27º Batallón de Infantería- están involucradas en actos de represión política y en la desaparición de ciudadanos, así como con estructuras de protección al crimen organizado.